In itinere significa algo así como en camino. Se utiliza en el ámbito laboral cuando uno sufre un accidente camino al trabajo o de vuelta de él. Pues eso me pasó el viernes. En realidad no fue gran cosa pero como ya sabes que magnfico o que mal interpreto o que me da por creerme poeta voy y te cuento que el viernes, bajando las escaleras del metro, en Sol, justo en Sol, ya ves, podría haber sido en la o en mí sostenido que nos viene mejor, pero en sol, me quedé absolutamente bloqueado, sin poder avanzar, sin poder dar un paso más, sin entender por qué un terrible dolor en la espalda, justo en donde tu mano encontraba su hueco, una terrible sensación de asfixia como cuando sé que ya te has ido. Claro, muy a veces llueve, tanto escribir sobre eso de que se queda petrificado porque suena una musiquita, porque alguien le recuerda a...en fin, que imposible tomar el siguiente tren, y casi sin fuerzas me dejé caer en uno de esos fríos bancos metálicos del anden, mientras una amable empleada del metro llamaba a una amable ambulancia que me trasladó a un amable hospital privado (eso de que la sanidad madrileña...) en donde una doctora de esas doctoras que saben todos los nombres de los dolores de espalda dijo pinzamiento dorsal con todo su desconocimiento porque tú y yo sabemos que quedarse parado en las escaleras del metro sintiendo un terrible dolor en la espalda se llama por tu nombre.
Así que me pasé el fin de semana pasado entre ibuprofeno y friegas de alcohol y frío y calor y diazepan, es decir, como cuando te fuíste pero ahora con receta médica...y mucho me temo que este finde vaya a ser exactamente igual, aunque el pinzamiento mucho mejor...
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jueves, 26 de febrero de 2015
viernes, 10 de enero de 2014
CALENDARIOS. DOCE DÍAS DOCE PASOS
Resulta que los años se repiten. Alguien me contaba que los días de 2014 coinciden exactamente, así, con acento en el exacta, con los días de algunos años pasados, de 1986, por ejemplo. Digo, su posición en el calendario es lo que coincide. El 10 de enero de 1986 también fue viernes. Y así para todo. Y de repente se me ha ocurrido que igual no solo coincidan en su posición sino que se repitan, además, cada uno de los acontecimientos, como si del día de la marmota.
Imagínatelo.
Imagina que cada día fuera el primer día que nos vimos, el primer día que no me atreví a hablarte, el primer día...en 1986. No supone ningún problema que en 1986 aún no nos conociésemos. Podemos vivir en este año el año que queramos. Siempre que coincidan los dias. Estamos acostumbrados a vivir en días que nunca existieron. O en noches falsas. Yo mismo nací en una noche que no es noche: la nit d'Sant Joan.
¿Te acuerdas de cuando te conté el cambio del calendario juliano al actual? El juliano, el calendario de los romanos, tenía 365 días pero un año realmente tiene 365 días y un cuarto. Para el siglo XVI el desfase era tal que tuvieron que inventar un nuevo calendario. Un nuevo calendario que incluyese un día de compensación cada cierto tiempo; un 29 de febrero. Lo curioso es que el cambio de un calendario a otro fue totalmente aleatorio. En el Reino Unido adoptaron el nuevo en 1752 y al 4 de septiembre le sucedió el 14 del mismo mes, por la compensación. ¿Y qué pasó con esos 12 días que nunca existieron?
Estábamos convencidos de que habíamos vivido esos días, de que esos días existieron para nosotros, de que teníamos doce días más que el resto de la humanidad, doce días para amarnos al margen, en esos espacios de las páginas que dejamos para anotar algo que se nos acaba de ocurrir, algo que no queremos olvidar, algo que recordar más tarde, algo que no es la sucesión lineal de lo que acaba de explicar el profesor sobre la absoluta certeza a la que se someten las matemáticas. Doce días aunque al resto les pareciese insensato, ilógico, como si A+B siempre fuese igual a C en el mundo en el que reclamábamos que a+b fuese Y? o un paseo de estrellas, un ramo de martes o tu portal a las nueve. Como si los días imposibles no pudieran tener una lógica imposible. Esa lógica de los sueños en donde de pronto sos y eres o somos o fuiste y seremos y tal vez y te quiero y, de pronto, despertás
Imagínatelo.
Imagina que cada día fuera el primer día que nos vimos, el primer día que no me atreví a hablarte, el primer día...en 1986. No supone ningún problema que en 1986 aún no nos conociésemos. Podemos vivir en este año el año que queramos. Siempre que coincidan los dias. Estamos acostumbrados a vivir en días que nunca existieron. O en noches falsas. Yo mismo nací en una noche que no es noche: la nit d'Sant Joan.
¿Te acuerdas de cuando te conté el cambio del calendario juliano al actual? El juliano, el calendario de los romanos, tenía 365 días pero un año realmente tiene 365 días y un cuarto. Para el siglo XVI el desfase era tal que tuvieron que inventar un nuevo calendario. Un nuevo calendario que incluyese un día de compensación cada cierto tiempo; un 29 de febrero. Lo curioso es que el cambio de un calendario a otro fue totalmente aleatorio. En el Reino Unido adoptaron el nuevo en 1752 y al 4 de septiembre le sucedió el 14 del mismo mes, por la compensación. ¿Y qué pasó con esos 12 días que nunca existieron?
Estábamos convencidos de que habíamos vivido esos días, de que esos días existieron para nosotros, de que teníamos doce días más que el resto de la humanidad, doce días para amarnos al margen, en esos espacios de las páginas que dejamos para anotar algo que se nos acaba de ocurrir, algo que no queremos olvidar, algo que recordar más tarde, algo que no es la sucesión lineal de lo que acaba de explicar el profesor sobre la absoluta certeza a la que se someten las matemáticas. Doce días aunque al resto les pareciese insensato, ilógico, como si A+B siempre fuese igual a C en el mundo en el que reclamábamos que a+b fuese Y? o un paseo de estrellas, un ramo de martes o tu portal a las nueve. Como si los días imposibles no pudieran tener una lógica imposible. Esa lógica de los sueños en donde de pronto sos y eres o somos o fuiste y seremos y tal vez y te quiero y, de pronto, despertás
viernes, 29 de noviembre de 2013
PONER LOS CUERNOS
(qué susto!!! a qué pensabas que iba a hablar de...pues no, va de exámenes. No sigas leyendo si no quieres)
Uno de los grandes problemas de los profesores es que, por regla general, tendemos a reproducir modelos basados en nuestra propia experiencia como alumnos. Habitualmente los profes fueron buenos estudiantes y tienden a comparar a sus alumnos con ellos mismos cuando también lo eran, y esperan encontrarse a alguien parecido. Es un grave error que les lleva a no empatizar con los alumnos menos buenos. Un grave error que yo también cometo.
En la facultad hice varios exámenes en los que nos dejaban usar los apuntes. Cierto que algunas veces me fue bien, la única matrícula que saqué en la carrera fue en un examen con apuntes, pero no era lo habitual sacar buenas notas en un examen de estas características, en general porque los apuntes no eran buenos.
Ya te he hablado del 1º de Bachillerato que tengo este año, muy numeroso, hablador, se distraen con facilidad... se me ocurrió hacerles un examen en el que comentasen un par de textos utilizando sus apuntes. Partía de mi propia experiencia. El objetivo era que en el examen se dieran cuenta de que sus apuntes no les resultarían útiles porque no encontrarían la información que esperaban encontrar. Pretendía demostrarles que sus apuntes no son buenos y que reflexionaran sobre por qué no lo son. No lo son, desde mi punto de vista, porque la dinámica de clase, eso de que hablan demasiado, se distraen con facilidad... impide que se concentren en la clase, bien porque no escuchan, bien porque el resto no les deja escuchar. Como me creo muy listo intentaba ponerles en evidencia y que tomasen la decisión de que algo deben hacer para tener mejores apuntes de cara a futuros exámenes.
Pero resulta que ellos son más listos que yo y ya sabían que sus apuntes estaban incompletos, por decirlo de un modo menos dramático. No llego a descubrir aún si son conscientes de por qué están incompletos pero, el caso es que la mayoría encontró una solución alternativa a la desesperación de buscar sin encontrar durante el examen. La mayoría apareció con apuntes de otro profesor.
Es como si te ponen los cuernos intelectualmente hablando.
Confieso que me ha jodido bastante. A quién no cuando le ponen los cuernos, verdad? No tanto por el hecho en sí sino por el mensaje de no me entero en tu clase veamos en la del otro si me entero.
El Turu, te acuerdas del Turu? uno de la penya, en cierta ocasión, leyendo unos apuntes que habíamos conseguido para no sé qué asignatura, se indignó bastante con nuestra proveedora por tomar unos apuntes tan malos. Es lo que pasa cuando no usas tus propias notas, que las de otro son tan personales que al final no te sirven. Lo mismo con los apuntes de otro profe. La Historia es interpretación con lo que aunque los hechos sean los mismos cada cuál insiste en diferentes aspectos porque quiere resaltar ideas distintas.
Ya te digo que el examen consistía en un comentario de texto. Lo que me importa de los comentarios es que mis alumnos aprendan a leer, no a juntar palabras. Así que con las indicaciones del otro profe me contaron que el texto era subjetivo o jurídico o narrativo o no sé qué mierdas pero muy poco sobre lo que realmente decía. Con todo, como soy un tipo muy majo, la mayoría ha aprobado.No solo cornudo sino apaleado.
Así que, ya ves. Nada de reflexión sobre por qué tenemos malos apuntes. Nada de desesperación porque no encuentro lo que busco. Nada, me temo, de tenemos que cambiar de actitud en clase.
Y yo preguntándome si realmente explico mal o qué.
Aunque, en realidad, los dos sabemos que explico genial, a qué sí?
Musiquita.
Buen finde.
Uno de los grandes problemas de los profesores es que, por regla general, tendemos a reproducir modelos basados en nuestra propia experiencia como alumnos. Habitualmente los profes fueron buenos estudiantes y tienden a comparar a sus alumnos con ellos mismos cuando también lo eran, y esperan encontrarse a alguien parecido. Es un grave error que les lleva a no empatizar con los alumnos menos buenos. Un grave error que yo también cometo.
En la facultad hice varios exámenes en los que nos dejaban usar los apuntes. Cierto que algunas veces me fue bien, la única matrícula que saqué en la carrera fue en un examen con apuntes, pero no era lo habitual sacar buenas notas en un examen de estas características, en general porque los apuntes no eran buenos.
Ya te he hablado del 1º de Bachillerato que tengo este año, muy numeroso, hablador, se distraen con facilidad... se me ocurrió hacerles un examen en el que comentasen un par de textos utilizando sus apuntes. Partía de mi propia experiencia. El objetivo era que en el examen se dieran cuenta de que sus apuntes no les resultarían útiles porque no encontrarían la información que esperaban encontrar. Pretendía demostrarles que sus apuntes no son buenos y que reflexionaran sobre por qué no lo son. No lo son, desde mi punto de vista, porque la dinámica de clase, eso de que hablan demasiado, se distraen con facilidad... impide que se concentren en la clase, bien porque no escuchan, bien porque el resto no les deja escuchar. Como me creo muy listo intentaba ponerles en evidencia y que tomasen la decisión de que algo deben hacer para tener mejores apuntes de cara a futuros exámenes.
Pero resulta que ellos son más listos que yo y ya sabían que sus apuntes estaban incompletos, por decirlo de un modo menos dramático. No llego a descubrir aún si son conscientes de por qué están incompletos pero, el caso es que la mayoría encontró una solución alternativa a la desesperación de buscar sin encontrar durante el examen. La mayoría apareció con apuntes de otro profesor.
Es como si te ponen los cuernos intelectualmente hablando.
Confieso que me ha jodido bastante. A quién no cuando le ponen los cuernos, verdad? No tanto por el hecho en sí sino por el mensaje de no me entero en tu clase veamos en la del otro si me entero.
El Turu, te acuerdas del Turu? uno de la penya, en cierta ocasión, leyendo unos apuntes que habíamos conseguido para no sé qué asignatura, se indignó bastante con nuestra proveedora por tomar unos apuntes tan malos. Es lo que pasa cuando no usas tus propias notas, que las de otro son tan personales que al final no te sirven. Lo mismo con los apuntes de otro profe. La Historia es interpretación con lo que aunque los hechos sean los mismos cada cuál insiste en diferentes aspectos porque quiere resaltar ideas distintas.
Ya te digo que el examen consistía en un comentario de texto. Lo que me importa de los comentarios es que mis alumnos aprendan a leer, no a juntar palabras. Así que con las indicaciones del otro profe me contaron que el texto era subjetivo o jurídico o narrativo o no sé qué mierdas pero muy poco sobre lo que realmente decía. Con todo, como soy un tipo muy majo, la mayoría ha aprobado.No solo cornudo sino apaleado.
Así que, ya ves. Nada de reflexión sobre por qué tenemos malos apuntes. Nada de desesperación porque no encuentro lo que busco. Nada, me temo, de tenemos que cambiar de actitud en clase.
Y yo preguntándome si realmente explico mal o qué.
Aunque, en realidad, los dos sabemos que explico genial, a qué sí?
Musiquita.
Buen finde.
domingo, 28 de abril de 2013
jueves, 26 de abril de 2012
PASEMOS A OTRO TEMA
Me otoño de a poco por las esquinas de este jueves de papel que me ofreces en pedazos coloreados de tiempo y Plaza del Museo y Berlin y fíjate qué cielo tan bonito ese día aunque estuvo lloviendo casi toda la semana. Tan pequeña y con los brazos extendidos, palomas al fondo, otras parejas que también toman fotografías. Aquí había un restaurante y por aquí, por estas escaleras, se llega al mercado del que te hablaba en la postal. Mira esta otra, qué cara Dios! Aquí con Rafa. Esta es en el Hotel. Pero si no estás mirando...! Y se acerca para señalar no sé qué justo cuando el camarero con los cafés, volver a alejarse, volver a la distancia prudencial de Berlín y hacer como si ninguno de los dos lo hubiésemos notado. Y qué te has comprado? Rasgando el sobre del ázucar para tener dónde colocar los ojos. Sólo tonterías; un disco, un llavero, tú te crees? Un frasco vacío, me gustó el color. Te compré una edición en alemán de La autopista del sur, para tu colección, pero me olvidé. Ya sabes, siempre con prisas. No importa, el próximo jueves. El jueves no puedo, papeleos de recien casada, mejor te llamo.
Ayer fue su aniversario. Seis años ya. Encontré la postal que me envió buscando otra cosa, como siempre pasa en estos casos. La edición en alemán de la Autopista del sur me la compré el verano pasado. Estuvimos en Berlín por lo de la Bienal. El País publicó una foto nuestra en la misma plaza. Mi mujer me preguntaba que por qué siempre salgo como triste en las fotos.
Ayer fue su aniversario. Seis años ya. Encontré la postal que me envió buscando otra cosa, como siempre pasa en estos casos. La edición en alemán de la Autopista del sur me la compré el verano pasado. Estuvimos en Berlín por lo de la Bienal. El País publicó una foto nuestra en la misma plaza. Mi mujer me preguntaba que por qué siempre salgo como triste en las fotos.
jueves, 9 de febrero de 2012
A VECES LLUEVE PARA MI SÓLO
Era holandesa y tenía el pelo muy corto. Había venido para presentar una película, de unos dieciseis minutos, en la que ella era un arlequín y la script y algo de las luces. Era extremadamente delgada y tenía los ojos más azules que he visto nunca. Había salido de la sala porque no quería verse, dijo como excusa cuando llegué tarde y coincidimos en la puerta y yo dije que el tren, que era la primera vez que venía a este horrible pueblo, algo que debió entender bien, aunque mi inglés tan malo, ya sabes, pero el suyo casi peor. Spinetta, me aclaró sobre una guitarra que se oía dentro. Le ofrecí un cigarro. Era pequeña y tenía una sonrisa preciosa. Quería estudiar interpretación. Nos sentamos en el suelo y le conté que en el corto que proyectaban al final uno de los personajes decía una frase mía. Quise traducirla pero prefirió aprendérsela en español ante mi fracasado bilingüismo. La repitió varias veces riendo. Era bonita a su manera y tenía las manos frías cuando me pasó el cartel de su película. No sé de qué más hablamos. Ni sé por qué me besó. Era como...como de papel y tenía los labios tan suaves que se resbalaban por entre los míos. Dieciseis minutos después volvió a la sala cuando dentro ya aplaudían y salía Maxi que estaba nervioso porque había venido mucha gente y los otros cortos eran, pensaba no sin razón, mejores que el suyo, así que quiso tomarse algo y no volvimos a la sala hasta que ya se habían ido todos.
Ya no me acuerdo de su nombre, algo con la R. Perdí el cartel de su película casi el mismo día. Detrás había escrito su dirección en Beesel. No tenía teléfono. Le prometí que la escribiría.
Ya no me acuerdo de su nombre, algo con la R. Perdí el cartel de su película casi el mismo día. Detrás había escrito su dirección en Beesel. No tenía teléfono. Le prometí que la escribiría.
jueves, 23 de junio de 2011
COMO UN CORAZÓN APRETADO (somnis de la nit de Sant Joan)
Qué te has hecho? me pregunta señalando mi anillo, y le digo que, incluso, tengo un niño y una hipoteca y rie y me llama burgués y es todo verde cuando clava sus ojos en los mios y dice diez años ya!!!, pero en verdad son doce desde que coincidimos en el autobús, tampoco nos veíamos demasiado por entonces, y viajamos en metro camino de la facultad justo unos días después de que te soltaran con cargos y de que nosotros acampásemos frente a los juzgados pidiendo que os soltasen y salimos en Diario 16 y desalojaron, de todos modos, la Guindalera. Me contabas de ese proyecto de teatro experimental en el que estabas metida que no te daba demasiado dinero pero sí una posibilidad para viajar y conocer gente y tú qué tal, sigues escribiendo? y ya es curioso que hayamos coincidido en otra acampada de esas, creo que podría ser la misma camiseta descolorida y hasta el mismo cigarrillo, esta vez eres tú quien me lo ofrece y cómo decirte que ya no fumo, así que fumo y alguien habla desde un megáfono sobre la necesidad de establecer impuestos a las transacciones financieras, y aplaudimos con las manos en alto, aunque no estoy demasiado seguro de haberlo entendido. Sacas dos monedas de veinte céntimos y una de diez, vas a explicarmerlo? vas a pedirme un euro más, con uno cincuenta tienes para papel. Era esto lo que buscábamos? le pregunto sabiendo que, en realidad, nunca buscamos lo mismo, sólo parecido. Siempre me inquietó que me mirara de reojo. Financiarnos el papel a lo grande? Bromea. Buscábamos tener un lugar en el mundo y estamos sentados en el suelo. Es sólo el principio. Siempre tan optimista. Y esa sonrisa. Te acuerdas del chico que se sentaba justo detrás de ti? Sé que lo pregunta porque fueron pareja un tiempo y porque hay un tipo muy parecido a él junto al del megáfono y prefiero: me acuerdo de la chica que se sentaba delante, de la que se le daba fatal la Historia. Ella también se acuerda, admite. Tiene casi los mismos ojos. Los ojos son los mismos, ha cambiado lo que veo, haciéndose la intelectual. Qué veías entonces? También sabe ponerse seria. A tí. Y ahora? Sé que no debía preguntarlo.
Empezó a llover, ya sabes, a veces llueve en momentos como este, y se suspende la asamblea y uno de esos tipos con aspecto de película de Fernando León le pide ayuda para desplegar un plástico azul y resulta que es Charly aunque podría haber sido Pablo o Luis el negro o cómo se llamaba el tipo del altavoz, perdí la cuenta cuando dejé de saber de ti. Me esperas? Pregunta. Tú que crees? Me iré en cuanto se dé la vuelta así que me toma la mano izquierda. La mira así, desde su lado. Y sonrie. Sabe que las lineas de esa mano forman su incial igual que las de la suya formaban una extraña jota surrealista que no me da tiempo a buscar porque alguien grita su nombre. Otro día me dejas un euro, vale?
Sé que no lo va a leer pero una vez le prometí que le escribiría un cuento.
Hay una noche en la que no hay noche, en la que puedes caminar sobre el fuego sin quemarte, en la que pides un deseo y se cumple. Justo esta noche.
Empezó a llover, ya sabes, a veces llueve en momentos como este, y se suspende la asamblea y uno de esos tipos con aspecto de película de Fernando León le pide ayuda para desplegar un plástico azul y resulta que es Charly aunque podría haber sido Pablo o Luis el negro o cómo se llamaba el tipo del altavoz, perdí la cuenta cuando dejé de saber de ti. Me esperas? Pregunta. Tú que crees? Me iré en cuanto se dé la vuelta así que me toma la mano izquierda. La mira así, desde su lado. Y sonrie. Sabe que las lineas de esa mano forman su incial igual que las de la suya formaban una extraña jota surrealista que no me da tiempo a buscar porque alguien grita su nombre. Otro día me dejas un euro, vale?
Sé que no lo va a leer pero una vez le prometí que le escribiría un cuento.
Hay una noche en la que no hay noche, en la que puedes caminar sobre el fuego sin quemarte, en la que pides un deseo y se cumple. Justo esta noche.
miércoles, 1 de junio de 2011
CUANDO DESPERTÓ HUME TODAVÍA ESTABA ALLÍ
seis cucharadas de aceite
seis cucharadas de azúcar
un vaso y medio de leche
un vaso y medio de harina
un sobre de levadura
una cáscara rallada de mandarina (puede sustituirse por naranja)
Hubo un tiempo en que, en la nevera,
nos dejábamos notas de amor.
Hoy es un alivio comprobar
que la mandarina puede sustituirse por naranja.
seis cucharadas de azúcar
un vaso y medio de leche
un vaso y medio de harina
un sobre de levadura
una cáscara rallada de mandarina (puede sustituirse por naranja)
Hubo un tiempo en que, en la nevera,
nos dejábamos notas de amor.
Hoy es un alivio comprobar
que la mandarina puede sustituirse por naranja.
de Raquel a los cuarenta.
Raquel dice que estudiar Filosofía la medio trastornó, el otro medio lo puso por sí misma, que cuenta atrás desde diez y siempre se queda en el nueve, que tiene una botella medio llena los lunes y jueves y medio vacía los martes y domingos, que perdió una guerra civil contra sus manos que se rindieron sin condiciones a las tuyas, y que, desde entonces, cada vez que escribe un poema le sale una receta de cocina
lunes, 31 de enero de 2011
"LOS ABUELOS, NIÑA" O CURSO ACELERADO DE ACULTURACIÓN. REVISITED: MIL HORAS
Una de las cosas que más me gustan (una de las pocas cosas que me gustan?) de la escuela de audltos es la gran diversidad en los lugares de procedencia de mis alumnos. No sólo porque la diversidad en sí es bien interesante sino porque, indirectamente, me permite hacer un estudio sobre la aculturación. Déjame que el ejemplo sea musical que para eso Moscas en la Sopa era un programa de rock.
Una de estas tardes, entrando en el aula, alguien comenta Hace frío, lo que aprovecha Liliana, de origen colombiano, para recoger la frase cantando "Hace frío/ y estoy lejos de casa" que recibo como una agradable sorpresa y un ¡Anda, y eso? porque Liliana no tiene más de diecinueve años y me sorprendió que conociese la canción. Liliana responde, para mi desasosiego, es una canción de Alex Ubago, profe, momento en el que el peruano Wilmar, que tiené más o menos mi edad y debió crecer, por lo que parece, escuchando buena música, arremete en el tono más desagradable que se puede permitir diciendo Los Abuelos, niña, ante la sorpresa de Liliana, que en otra vida debió ser una serpiente o algo, e inmediatamente responde en el mismo tono este de qué va!!!! Luego te lo cuento, prometo zanjando el asuntillo y como no se lo conté (no debería extrañarte que incumpliera una promesa) te lo cuento a tí y arreglado.
Ciertamente parece ser que el sosainas del Alex Ubago se marcó hace un par de años una versión de Mil Horas, algo que no me extraña porque en su día leí que Mil Horas era la segunda canción en español más versioneada de la historia (no te lo vas a creer pero la primera era el Eres Tú de Mocedades) Liliana que no sé cuánto tiempo lleva en España, a su 19 años conoce la canción por Ubago aún siendo colombiana, mientras que Wilmar, que era un niño en los ochenta, conoce la versión original de Los Abuelos de la Nada. No creo que se trate de una peculiaridad generacional, Wilmar también conocía la versión de Ubago, creo que es más fruto de la aculturación que Liliana escuche cantantes españoles influenciada, tal vez, por sus amigos de la misma edad, mientras que Wilmar, que tampoco sé cuánto tiempo lleva en España, prefiera la versión argentina por original, y puede que por latinoamericana. Por decencia y por buen gusto seguro que también.
La idea es que, según la edad, es posible que algunos modos de la sociedad receptora estén influenciando en mayor o menor grado a la población inmigrante. No sé, me dió para un rato pensándolo en el huequito que tengo los martes, porque la alternativa era corregir unos exámenes y ya sabes la pereza que me da. Y de paso, para buscar algunas de esas versiones.
Realmente hay de todo desde salsa hasta una especie de rap que no hacen sino estropear aún más el tema, (Aún más que el Alex Ubago? Incluso) con lo que te pongo una del propio Calamaro reinventándose en esta especie de Calypso o Regae o algo así en que convierte Mil Horas
Pero yo prefiero esta de Enanitos Verdes y los punteos que sólo Felipe Staiti (posiblemente el mejor guitarrista latinoamericano de todos los tiempos, verdad?)
Oye, por si te has quedado con ganas de más de Los Abuelos otro de los clásicos (a mí me gustan más cuando canta Calamaro que cuando lo hace el Abuelo, pero es cuestión de gustos) que precisamente se llama Costumbres Argentinas y me sirve para cerrar, por ahora, esto de la aculturación. Ya sabes, la costumbre argentina de decir no, que se nos está pegando.
Una de estas tardes, entrando en el aula, alguien comenta Hace frío, lo que aprovecha Liliana, de origen colombiano, para recoger la frase cantando "Hace frío/ y estoy lejos de casa" que recibo como una agradable sorpresa y un ¡Anda, y eso? porque Liliana no tiene más de diecinueve años y me sorprendió que conociese la canción. Liliana responde, para mi desasosiego, es una canción de Alex Ubago, profe, momento en el que el peruano Wilmar, que tiené más o menos mi edad y debió crecer, por lo que parece, escuchando buena música, arremete en el tono más desagradable que se puede permitir diciendo Los Abuelos, niña, ante la sorpresa de Liliana, que en otra vida debió ser una serpiente o algo, e inmediatamente responde en el mismo tono este de qué va!!!! Luego te lo cuento, prometo zanjando el asuntillo y como no se lo conté (no debería extrañarte que incumpliera una promesa) te lo cuento a tí y arreglado.
Ciertamente parece ser que el sosainas del Alex Ubago se marcó hace un par de años una versión de Mil Horas, algo que no me extraña porque en su día leí que Mil Horas era la segunda canción en español más versioneada de la historia (no te lo vas a creer pero la primera era el Eres Tú de Mocedades) Liliana que no sé cuánto tiempo lleva en España, a su 19 años conoce la canción por Ubago aún siendo colombiana, mientras que Wilmar, que era un niño en los ochenta, conoce la versión original de Los Abuelos de la Nada. No creo que se trate de una peculiaridad generacional, Wilmar también conocía la versión de Ubago, creo que es más fruto de la aculturación que Liliana escuche cantantes españoles influenciada, tal vez, por sus amigos de la misma edad, mientras que Wilmar, que tampoco sé cuánto tiempo lleva en España, prefiera la versión argentina por original, y puede que por latinoamericana. Por decencia y por buen gusto seguro que también.
La idea es que, según la edad, es posible que algunos modos de la sociedad receptora estén influenciando en mayor o menor grado a la población inmigrante. No sé, me dió para un rato pensándolo en el huequito que tengo los martes, porque la alternativa era corregir unos exámenes y ya sabes la pereza que me da. Y de paso, para buscar algunas de esas versiones.
Realmente hay de todo desde salsa hasta una especie de rap que no hacen sino estropear aún más el tema, (Aún más que el Alex Ubago? Incluso) con lo que te pongo una del propio Calamaro reinventándose en esta especie de Calypso o Regae o algo así en que convierte Mil Horas
Pero yo prefiero esta de Enanitos Verdes y los punteos que sólo Felipe Staiti (posiblemente el mejor guitarrista latinoamericano de todos los tiempos, verdad?)
Oye, por si te has quedado con ganas de más de Los Abuelos otro de los clásicos (a mí me gustan más cuando canta Calamaro que cuando lo hace el Abuelo, pero es cuestión de gustos) que precisamente se llama Costumbres Argentinas y me sirve para cerrar, por ahora, esto de la aculturación. Ya sabes, la costumbre argentina de decir no, que se nos está pegando.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
UNA SUERTE
o decirte no te amo
y que tú me entendieras.
Idea Vilariño.Yo quisiera
Es una suerte saber que 21 de octubre de 1997, o que martes, o que Torrenova con Blanco Robles, donde tenía una parada el 3, justo frente al café en el que tu falda era el acontecimiento más esperado de las nueve menos cuarto, y a las nueve menos diez ya eran quince las veces que había dicho lo preciosa que estabas, y a las nueve en punto, tras los cigarrillos y el café, ya no importaba lo contradictorio que resultase, ya sabes, el día nublado, los atascos, la insoportable estupidez de aquel tipo en la mesa de al lado que decía no sé qué del Guggenheim. Es una suerte que tampoco recuerdes el viento removiendo papeles y hojas de los árboles, con el silbido de la sirena de los barcos, mientras caminábamos buscando un ratito de sol o de la o de mi en la escala de tus labios, pacientemente, hasta que llegase como llegan, sin quererlo, los besos de verdad, los que se dan desde dentro, los que se dan en mitad de una frase o de una calle desconocida, los que duelen cuando se recuerdan, cuando se olvidan, los besos del todavía. Es una suerte salir a buscarte y saber que para qué, que ya no nos sale encontrarnos de casual, tal vez cruzar una mirada o un puente, siempre del otro lado, y no es más que eso, es, simplemente, eso. Es una suerte, una mala suerte, que justo cuando ya no estabas llegara yo.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
LLEVO TODA LA SEMANA HABLÁNDOLE DE TI A UN SOFÁ VACIO
para cuando me quise dar cuenta de que algo no iba bien nuestro piso era el segundo izquierda menos toda tu ropa, y tu nombre al final de la nota que dejaste pegada en la nevera, como un certificado de defunción del martes, sentenciaba: estaré bien (sin ti?), que escondía un por favor no vengas. Y no me he movido desde entonces.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
M' ACORDO
Recordo les teves mans esperant en silenci, una taula de vímet, un retrat gris de Madame Josset, però sobretot de les teves mans i una cervesa i una vegada a Schieleng i un carrer amb nom d'illa o de dona, un cor i un parc i un altre parc, m'acordo de tardes, de verbs en passat, per exemple, vaig ser o vaig estar, d'autobusos que tornen, d'estones callades com ximples, de les teves mans i de les meves mans, de pluja indiferent, de sempre arribes tard, d'un puny en alt, de cançons que ara record i d'aquest petó, de la cara que vas posar, de les teves mans, del despertador volant per l'habitació quan ja no més, de les teves mans, de l'estat de la mar, del llibre de Raymond Carver, de Plaça Sant Lluc, de, ara que no se m'ocorre res més què dir, m'acordo que no se'm va ocórrer res més que dir t'estimo, i m'acordo de les teves mans, que sonava una cançó argentina, que vas dir ets ximple o alguna cosa així, que vas dir ets ximple i de les teves mans buscant les meves.
Me acuerdo de tus manos esperando en silencio, de una mesa de mimbre, de un retrato gris de Madame Josset, pero sobre todo de tus manos y una cerveza y una vez en Schieleng y una calle con nombre de isla o de mujer, de un corazón y un parque y otro parque, me acuerdo de tardes, de verbos en pasado, por ejemplo, fui o estuve, de autobuses que vuelven, de ratos callados como tontos, de tus manos y de mis manos, de lluvia indiferente, de siempre llegas tarde, de un puño en alto, de canciones que ahora recuerdo y de ese beso, de la cara que pusiste, de tus manos, del despertador volando por la habitación cuando ya no más, de tus manos, del estado de la mar, del libro de Raymond Carver, de Plaça Sant Lluc, de, ahora que no se me ocurre nada más qué decir, me acuerdo de que no se me ocurrió nada más que decir te quiero, y me acuerdo de tus manos, de que sonaba una canción argentina, de que dijiste eres tonto o algo así, de que dijiste eres tonto y de tus manos buscando las mías.
Me acuerdo de tus manos esperando en silencio, de una mesa de mimbre, de un retrato gris de Madame Josset, pero sobre todo de tus manos y una cerveza y una vez en Schieleng y una calle con nombre de isla o de mujer, de un corazón y un parque y otro parque, me acuerdo de tardes, de verbos en pasado, por ejemplo, fui o estuve, de autobuses que vuelven, de ratos callados como tontos, de tus manos y de mis manos, de lluvia indiferente, de siempre llegas tarde, de un puño en alto, de canciones que ahora recuerdo y de ese beso, de la cara que pusiste, de tus manos, del despertador volando por la habitación cuando ya no más, de tus manos, del estado de la mar, del libro de Raymond Carver, de Plaça Sant Lluc, de, ahora que no se me ocurre nada más qué decir, me acuerdo de que no se me ocurrió nada más que decir te quiero, y me acuerdo de tus manos, de que sonaba una canción argentina, de que dijiste eres tonto o algo así, de que dijiste eres tonto y de tus manos buscando las mías.
jueves, 23 de abril de 2009
jueves, 5 de marzo de 2009
LA GLOBALIZACIÓN ERA ESTO
Alguien señala con un círculo amarillo el próximo jueves en su calendario, justo el mismo día en que un taxi evita todas las avenidas camino del puerto y cierras un libro en el que acabas de leer siempre y comienza a llover muy finito en Buenos Aires y un hombre detiene su auto frente a la floristería y compra un ramo de palabras hermosas, las mismas o muy parecidas a las que concluyen la carta que vuela en ese preciso instante de Moscú a Montreal , mientras una sonata de Handel y Dirk Bogarde muriendo en una playa veneciana a la vista de las manos enlazadas de una pareja, que sobrevive a un enorme silencio de respuestas, y comienza oficialmente el invierno.
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