Mostrando entradas con la etiqueta Bright Eyes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bright Eyes. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de diciembre de 2013

SIGO TENIENDO SUEÑO (s)

Hoy he tomado el metro en Nuevos Ministerios de vuelta del hospital, (nada, me daban los resultados del TAC y todo bien. Según el médico nada preocupante en la cabeza luego o bien tu ya no sales o bien ya no es preocupante, tendrás que buscarte otra excusa, mi amor) En el trasbordo no he encontrado al violinista y se me ha ocurrido, escuchando la megafonía advirtiendo de que mañana los horarios serán especiales y que no se garantizan las conexiones entre los trenes, que el violinista andaba perdido por los pasillos, como en ese relato de Cortázar. En Gregorio Marañón alguien había escrito, en mitad de un cartel publicitario, y con letra pequeñita, como sin querer: sigo teniendo sueño. Y otro alguien, o el mismo pero la tinta era dis-tinta (ya lo sé, pero no te lo esperabas, a que no?) ha añadido una S y ahora pone: sigo teniendo sueños, y no te voy a engañar, hasta me ha gustado pese a que ha coincidido con que me he cortado con el papel y ver todas esas letras tuyas teñirse de rojo me ha provocado una sensación como de metáfora contenida, y facilona, seamos sinceros, que no pretendía al abrir el sobre. Cosas de las postales navideñas que casi siempre llevan un filo escondido.



martes, 8 de octubre de 2013

COLORES

Si rojo, capaz que el bolso lleno de miércoles, sonámbula y pintalabios, leyendo en la pared del vagón uno de Ángel González como si del suplemento dominical, dejando que se vayan las estaciones a donde van las estaciones cada vez que un túnel y otro túnel.

Si verde, el pelo amarrado de cualquier modo a la nuca, tan vestido corto y despierta que John Fogerty le dedica la siguiente canción en los auriculares, dejando que todas las estaciones se llamen como todas las noches que pasaron juntos.

Desde el andén los focos del tren lo iluminan todo en ámbar mientras me muerdo las uñas impaciente...


A veces me animas a que participe en algún concurso, porque en el fondo sé que me quieres, y me dices que escribo muy bien y tal, que no tengo nada que perder, que qué me cuesta. más aún cuando nuestro Ricky ha participado y ha ganado este certamen de relatos sobre atletismo. Y a veces te hago caso y participo y, por supuesto, no gano. Es el caso de Colores, el texto que acabas de leer, que presenté a este concurso. Lo malo de los concursos es que no los gano, dijo no sé quién, y alguno de los Panero dijo que un escritor debe ser un escritor maldito, que lo otro es ser un mecanógrafo. Sé qué me vas a decir: que escribo difícil, que no se ajusta a los relatos que suelen ganar concursos, que otra vez...no, en serio, no me importa no ganar, si ya lo sabía.
 La mayoría de concursos, y este en el que participaba también, tienen una fase de votación popular en la que los participantes movilizan a amigos, familiares y demás para que voten sus textos. En ocasiones de entre los más votados un jurado elige a los ganadores para evitar que gane quien más amigos consigue movilizar. Los concursos, por regla general parten con ese peculiar sistema; tanto los pequeños como el Planeta, por poner un ejemplo, gana el que más amigos moviliza. En este concurso en concreto a los participantes se les obligaba a votar un mínimo de diez textos como medida de fair play, lo que abre otro proceso típico de los concursos literarios el yo te voto, y te dejo un comentario, si tú me votas y me comentas, ergo más de lo mismo.
Por eso no os conté que participaba en el juego. Quería saber cuántos votos de verdad, de gente que leía mi relato y le gustaba, podía conseguir. Al final han sido 27 votos, no sé cuántos con la idea de ser devueltos en forma de votos para los cuentos de quienes me votaron, pero me alegro de tener 27 votos que considero reales pese a todo. El ganador obtuvo 225. El ganador es este relato que objetivamente me parece mejor que el mío.
Aún así prefiero que no me vuelvas a animar a concursar, no soy un escritor de concursos, es más, ni siquiera soy bueno vendiendo mi propio libro. Ayer una alumna se interesó por él y le recomendé que no lo comprara, que me parecía muy caro, lo que, seguro, me va a costar una regañina de mi editora pero, aunque me encanta mi libro, en serio, no me pareció que una chica de dieciseis años gaste su dinero en él con la de libros que tendrá que leer antes que el mío.


musiquita




lunes, 6 de octubre de 2008

ESAS VECES GERUNDIO

No en pocas ocasiones dejo escapar del armario los fantasmas que he ido guardando a base de frases amarillas por el desuso. No en pocas ocasiones abro la caja de Pandora en que se han convertido las calles que recorrimos entonces, que cruzamos sin mirar, que marcamos para saber volver. No en pocas ocasiones se llena el cuarto con los papeles que le fuimos recortando al tiempo con tal de conservar una prueba más de que hubo una vez que siempre ocurría más tarde de lo previsto. No en pocas ocasiones invoco a los fantasmas que guardo, desordenados, en los cajones donde el futuro es un cielo de madera que, no en pocas ocasiones, se rompe a modo de tormenta. Es en esas ocasiones que te acercas despacio y preguntas qué te pasa, y un disco gira lentamente hasta pararse.



A perfect Sonnet. BRIGHT EYES


el video es cosa de Zenfreaker.

martes, 15 de julio de 2008

BRIGHT EYES

Hace ahora diez años Conor Oberst nos sorprendía con su proyecto en solitario Bright Eyes, y el primer álbum publicado bajo este nombre, A collection of songs written and recorded 1995 – 1997. Si bien sus primeros discos no encontraban un sonido propio, y mezclaban canción de autor con otras composiciones casi tecno (¿?) las letras, siempre encaminadas a la denuncia social y a cierta visión pseudofilosófica del mundo, evidenciaban las posibilidades de futuro del proyecto. Sus siguientes discos Letting off the happiness,(1998) y Fevers and mirrors (2000) con una buena acogida en el panorama indie de los Estados Unidos, permiten a Conor Oberst hacerse un nombre propio en el rock sofisticado de principios de siglo, hasta tal punto de llegar a ser comparado con el mismo Dylan.



Sin embargo, la complejidad musical con la que Bright Eyes construye sus temas, la dificultad de algunas de sus letras, y el progresivo éxito que va alcanzando la banda, le ponen a Oberst en el trance de tener que mantenerse equidistante entre el éxito a gran escala y la fidelidad a su propio estilo. La respuesta a este dilema llega con Lifted or the store is in the soil, keep your ear to ground (2002), donde combina a la perfección temas más audibles con letras reivindicativas, recibiendo elogios de medios prestigiosos como New York Times o Rolling Stone.





At The Bottom Of Everything


El reconocimiento internacional le llegó a la banda cuando en la campaña presidencial de 2004 apoyó públicamente al candidato demócrata John Kerry participando en una serie de conciertos, junto a Bruce Springsteen y REM, bajo el lema “Vote for Change”. En 2005 Bright Eyes publica 2 álbumes paralelos I’m wide awake, it’s morning, cercano al country rock y Digital ash in a digital urn, con sonidos casi electrónicos.





First day of my life



El posicionamiento político de Conor Oberst le lleva a presentar en el programa de Jay Leno, uno de los de mayor audiencia en los EE. UU. su tema When the president talks to god, una crítica corrosiva contra el presidente Bush y su administración, que corrobora en otra aparición pública junto a Neil Young y Dixie Chicks (la banda femenina de country que fue duramente criticada por su posicionamiento contra la Guerra de Irak) en el programa Saturday Live, otro de los de mayor audiencia.



En 2007 la banda publica su último álbum hasta la fecha, Cassadaga, donde Oberst intenta mostrar una visión más realista y nada idealizada de la realidad de su país: graves desigualdades sociales, pensamiento único, idiotización generalizada, para, denunciándolo, construir un mejor país, un mundo más habitable.

Four Winds