...o verte en la otra acera y levantar la mano para saludar justo cuando tu novio decide colocar la suya en tu cintura...
...con la excusa de colocarte el pelo te volviste para mirar. Yo seguía esperando. Sonrisas caminando en sentidos opuestos.
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martes, 5 de marzo de 2013
miércoles, 30 de noviembre de 2011
CONSTRUYENDO MITOS. I HAD NO CHOICE
En 1972 Jefferson Spencer West publicó, en el número de noviembre de Poetry or Destruction, I had no choice uno de esos poemas enigmáticos que persiguen a su autor por el resto de su vida, como le ocurriera al propio West. I had no choice ha sido objeto de numerosas interpretaciones dado el halo misterioso que rodea a las nueve palabras que forman el único verso del poema
If someone spoke to him would cease to mourn
(Si alguien le dirigiese la palabra dejaría de llorar, en la traducción del chileno Marcelo Castro quien publicara la primera antología en español de la obra de Jeff West)
El poema ha sido interpretado desde diversas perspectivas. Atendiendo a la fecha de publicación hay quien entendió que se trataba de un alegato antibelicista (anti guerra de Vietnam) y quien llora es un soldado movilizado a su pesar. Hay quien quiere ver en el poema algo mucho más global y no tan local como la Guerra de Vietnam e interpreta el texto como la frustración ante las desigualdades del mundo lo que provoca el llanto y la necesidad de verbalizarlo, hacerlo visible, para que cese. Con el paso de los años, y de los intereses de la sociedad, el texto se interpretó como una denuncia de la violencia contra los niños, de hecho sirvió de eslogan a una campaña del gobierno estadounidense contra el maltrato infantil. A comienzos de los noventa, en los países de Europa del este, este verso se popularizó entre quienes pedían reformas políticas de participación ciudadana frente a los regímenes de corte soviético. Incluso, sectores próximos al Cristianismo lo han llegado a reivindicar interpretando que quien deja de llorar es el sujeto de la primera oración ese alguien que si hablase con otro (Jesús, según esta interpretación) cesaría su llanto. (algo totalmente descartable, por otro lado, puesto que West se manifestó a lo largo de su vida abiertamente contrario a cualquier manifestación religiosa) Mientras, el autor guardaba silencio, en las raras ocasiones que concedía una entrevista, sobre la verdadera intención del poema.
El pasado verano Jefferson Spencer West moría en su casa de Pasadena, California, a los 79 años. Unos meses después The Washington Post publicaba una carta que el propio West les había enviado a comienzos de los ochenta en la que, entre otras cosas aclaraba que en 1972 Vernon Fabiano, entonces editor de Poetry or Destruction le apremiaba para enviar su colaboración con la revista en un momento delicado para West, acababa de salir de una clínica de desintoxicación y no tenía nada preparado para Fabiano, con lo que le escribió lo primero que se le vino a la cabeza y lo tituló No tuve otra elección, (I had no choice) en clara alusión a las prisas del editor. Su sorpresa llegó cuando a los, por otra parte minoritarios, lectores de Poetry or Destruction les entusiasmó el poema y las discusiones futuras que generaría el texto. En 1981, West quiso aclarar la verdadera intención de su texto enviando una carta al Post, la carta que publican ahora, y que nunca vería la luz porque el responsable de la sección de Literatura del periódico le convenció de que I had no choice ya no era su poema sino los múltiples poemas en que se había convertido gracias a las múltiples interpretaciones que surgían.
me encanta la anécdota y me sugiere que , muy posiblemente, la mayoría de las interpretaciones de los textos que leemos están alejadísimas de sus intenciones reales. Pero también, quién es el dueño de un poema??? (si es que acaso un poema tiene dueño) Es un texto de quien lo escribe o de quien lo lee??? Es más valida tu interpretación de un poema o la mía????
por otro lado siempre hay quien minimiza la poesía, la de West sobre todo, argumentando que eso lo puede escribir cualquiera, aunque es evidente que I had no choice, con su compleja sencillez, lo escribió él y no tú.
la leyenda urbana asegura que el primer verso de esta canción de la también canadiense Alanis Morissette es un homenaje al poema de West, yo, personalmente, no me lo creo, pero ahí queda
If someone spoke to him would cease to mourn
(Si alguien le dirigiese la palabra dejaría de llorar, en la traducción del chileno Marcelo Castro quien publicara la primera antología en español de la obra de Jeff West)
El poema ha sido interpretado desde diversas perspectivas. Atendiendo a la fecha de publicación hay quien entendió que se trataba de un alegato antibelicista (anti guerra de Vietnam) y quien llora es un soldado movilizado a su pesar. Hay quien quiere ver en el poema algo mucho más global y no tan local como la Guerra de Vietnam e interpreta el texto como la frustración ante las desigualdades del mundo lo que provoca el llanto y la necesidad de verbalizarlo, hacerlo visible, para que cese. Con el paso de los años, y de los intereses de la sociedad, el texto se interpretó como una denuncia de la violencia contra los niños, de hecho sirvió de eslogan a una campaña del gobierno estadounidense contra el maltrato infantil. A comienzos de los noventa, en los países de Europa del este, este verso se popularizó entre quienes pedían reformas políticas de participación ciudadana frente a los regímenes de corte soviético. Incluso, sectores próximos al Cristianismo lo han llegado a reivindicar interpretando que quien deja de llorar es el sujeto de la primera oración ese alguien que si hablase con otro (Jesús, según esta interpretación) cesaría su llanto. (algo totalmente descartable, por otro lado, puesto que West se manifestó a lo largo de su vida abiertamente contrario a cualquier manifestación religiosa) Mientras, el autor guardaba silencio, en las raras ocasiones que concedía una entrevista, sobre la verdadera intención del poema.
El pasado verano Jefferson Spencer West moría en su casa de Pasadena, California, a los 79 años. Unos meses después The Washington Post publicaba una carta que el propio West les había enviado a comienzos de los ochenta en la que, entre otras cosas aclaraba que en 1972 Vernon Fabiano, entonces editor de Poetry or Destruction le apremiaba para enviar su colaboración con la revista en un momento delicado para West, acababa de salir de una clínica de desintoxicación y no tenía nada preparado para Fabiano, con lo que le escribió lo primero que se le vino a la cabeza y lo tituló No tuve otra elección, (I had no choice) en clara alusión a las prisas del editor. Su sorpresa llegó cuando a los, por otra parte minoritarios, lectores de Poetry or Destruction les entusiasmó el poema y las discusiones futuras que generaría el texto. En 1981, West quiso aclarar la verdadera intención de su texto enviando una carta al Post, la carta que publican ahora, y que nunca vería la luz porque el responsable de la sección de Literatura del periódico le convenció de que I had no choice ya no era su poema sino los múltiples poemas en que se había convertido gracias a las múltiples interpretaciones que surgían.
me encanta la anécdota y me sugiere que , muy posiblemente, la mayoría de las interpretaciones de los textos que leemos están alejadísimas de sus intenciones reales. Pero también, quién es el dueño de un poema??? (si es que acaso un poema tiene dueño) Es un texto de quien lo escribe o de quien lo lee??? Es más valida tu interpretación de un poema o la mía????
por otro lado siempre hay quien minimiza la poesía, la de West sobre todo, argumentando que eso lo puede escribir cualquiera, aunque es evidente que I had no choice, con su compleja sencillez, lo escribió él y no tú.
la leyenda urbana asegura que el primer verso de esta canción de la también canadiense Alanis Morissette es un homenaje al poema de West, yo, personalmente, no me lo creo, pero ahí queda
viernes, 4 de diciembre de 2009
PREDICAR EN EL DESIERTO
A veces, en clase, me siento como Anguita (Joder, Julito!!! Pelín pretencioso, no?) No, en serio. Por profesor de Historia, supongo, pero, sobre todo, por predicar en el desierto. Después de una semana de estudiar el imperialismo, hoy he dedicado la clase a soltar un discurso sobre las consecuencias del imperialismo, el racismo que hay detrás (hemos leído varios textos de Chamberlain o de Kipling que venían en el libro) la destrucción cultural que implica en todos los casos, las falsas conciencias paternalistas que lo disculpan con un "les enseñamos cosas que desconocían". Esa misma postura paternalista (amén del racismo, de la destrucción cultural) podemos encontrarla ahora, les decía, en muchísimas situaciones que no definimos como imperialistas y que no dejan de ser engañosas. Me he acordado de esa anécdota de las elecciones del 64 en Chile, recuerdas? te lo he contado varias veces, (cuando murió Pinochet, por ejemplo) En un cartel electoral de la Democraciacristiana se leía "Con Frei, los niños pobres tendrán zapatos." Bajo el cartel alguien había escrito: "Con Allende, no habrá niños pobres." La primera postura pretende solucionar un problema concreto, la segunda un problema estructural.
Hemos tenido esta conversación montones de veces, y, realmente, hoy también te estaba hablando hablándole a mis alumnos. Mientras tú, tan pragmática, yo con palabras enormes (que me vienen grandes, incluso) mientras tú tan cristianamente paternalista, yo tan marxistamente empecinado en las transformaciones grandilocuentes de la sociedad en la que... entonces, Andrea me ha preguntado la horrible pregunta que ningún profesor quiere escuchar nunca: "Pero, ¿esto hay que copiarlo?" Esto hay que sentirlo, Andrea, debería haberle dicho en lugar de no, no te preocupes que ya acabo.
Es lo que pasa por vivir todavía en el siglo XX.
Menos mal que luego he ido a 3ºB donde mis chicas me esperaban con este fantástico dibujo.

Y es que a veces salgo de clase un tanto frustado. Pero se me olvida en seguida. Y al día siguiente les vuelvo con el mismo rollo de siempre. Ya me conoces; es vocación.
Buen finde.
Hemos tenido esta conversación montones de veces, y, realmente, hoy también te estaba hablando hablándole a mis alumnos. Mientras tú, tan pragmática, yo con palabras enormes (que me vienen grandes, incluso) mientras tú tan cristianamente paternalista, yo tan marxistamente empecinado en las transformaciones grandilocuentes de la sociedad en la que... entonces, Andrea me ha preguntado la horrible pregunta que ningún profesor quiere escuchar nunca: "Pero, ¿esto hay que copiarlo?" Esto hay que sentirlo, Andrea, debería haberle dicho en lugar de no, no te preocupes que ya acabo.
Es lo que pasa por vivir todavía en el siglo XX.
Menos mal que luego he ido a 3ºB donde mis chicas me esperaban con este fantástico dibujo.
Y es que a veces salgo de clase un tanto frustado. Pero se me olvida en seguida. Y al día siguiente les vuelvo con el mismo rollo de siempre. Ya me conoces; es vocación.
Buen finde.
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