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sábado, 7 de mayo de 2016

POEMA GEO-MÉTRICO


Creo en la irrefutable aritmética que suma nuestros labios

Y en la geométrica levedad de estas manos que te dibujan

En la algebraica simetría del área de tu cintura

Derramada a un infinito teorema de quebrados




martes, 23 de junio de 2015

También quiero hacerte el amor de los martes por la mañana
de las prisas en el desayuno
de los párpados hinchados
de llevar a los niños al colegio
de piénsame un poquito en el trabajo
Hacer el amor al doblar las sábanas y no solo al enredarlas
con la tele encendida
muriéndonos de sueño en el sofá
mientras escribo en mi mesa
y tú de vez en cuando sonríes desde el otro lado del salón
Quiero hacerte el amor de las frases sencillas
de los dibujos a lápiz
de la risa compartida por cualquier cosa
que no salió del todo bien.
Hacer el amor de esa mirada
de ese silencio
de las buenas noches
justo antes de apagar la luz


martes, 3 de marzo de 2015

ESOS DESPERTARES....

Me acerco despacio, noto q respiras al mismo compás con el que escuchaba tus latidos mientras me abrazabas,hace ya unas horas, con la calma de quien espera la tormenta.  Te retiro con cuidado el pelo que cubre parte del rostro y aunque a oscuras sé que sonríes,  que sabes de mi siguiente movimiento. Un beso, buenos días,  "te toca a ti hacer el desayuno" y como siempre que te toca, respondes " vete a la mierda"  Y comienza oficialmente el juego de manos y labios y piernas y por su puesto me toca a mi preparar el desayuno


jueves, 26 de febrero de 2015

IN ITINERE

In itinere significa algo así como en camino. Se utiliza en el ámbito laboral cuando uno sufre un accidente camino al trabajo o de vuelta de él. Pues eso me pasó el viernes. En realidad no fue gran cosa pero como ya sabes que magnfico o que mal interpreto o que me da por creerme poeta voy y te cuento que el viernes, bajando las escaleras del metro, en Sol, justo en Sol, ya ves, podría haber sido en la o en mí sostenido que nos viene mejor, pero en sol, me quedé absolutamente bloqueado, sin poder avanzar, sin poder dar un paso más, sin entender por qué un terrible dolor en la espalda, justo en donde tu mano encontraba su hueco, una terrible sensación de asfixia como cuando sé que ya te has ido. Claro, muy a veces llueve, tanto escribir sobre eso de que se queda petrificado porque suena una musiquita, porque alguien le recuerda a...en fin, que imposible tomar el siguiente tren, y casi sin fuerzas me dejé caer en uno de esos fríos bancos metálicos del anden, mientras una amable empleada del metro llamaba a una amable ambulancia que me trasladó a un amable hospital privado (eso de que la sanidad madrileña...) en donde una doctora de esas doctoras que saben todos los nombres de los dolores de espalda dijo pinzamiento dorsal con todo su desconocimiento porque tú y yo sabemos que quedarse parado en las escaleras del metro sintiendo un terrible dolor en la espalda se llama por tu nombre.
Así que me pasé el fin de semana pasado entre ibuprofeno y friegas de alcohol y frío y calor y diazepan, es decir, como cuando te fuíste pero ahora con receta médica...y mucho me temo que este finde vaya a ser exactamente igual, aunque el pinzamiento mucho mejor...




martes, 17 de febrero de 2015

ESCRIBAMOS ALGO JUNTOS VIII

Vaya, cada vez me lo ponéis más difícil. No solo porque escribís mejor que yo sino porque ene sta ocasión os habéis dispersado tanto que encontrar un hilo que conecte ha sido bastante complicado. takles así que he tenido que recortar la parrafada de Vibi sobre los compases no sé qué, ahora que es técnico de sonido, y la bonita introducción de Dani, para evitar que Madrid, que Ópera, limitase una acción atemporal y sin espacio alguno ene l que nos encontramos, o realmente no?, nos huímos, nos amammos sin amarnos, nos dejamos caer en la derrota d elo inevotable, e incluso, en cierto tono de repoche.
Una vez debo agradecer a Ricky que aportó la necessidad de huir, y de Ramón, con su maestría habitual, dejando caer que a veces es mejor no alargar lo inevitable. Edu apuesta por la postura existencialista de quien se sabe predicado de la oracíon y no sujeto, mientras Vibi acepta la derrota en interrogantes. Óscar Sotillos, vuelve a apuntarse con el toque de calidad que solo él, y el automatismo que le permite su buen hacer en los juegos de palabras, mientras Alfonso desencadena le inevitable final. Bely no niega cierta añoranza del recuerdo que aún persigue Dani con la esperanza, al menos, de encontrar una respuesta que ya sabe. Edu garcía, in estremis, aporta el comienzo que tal vez nunca debería producirse, pensarte, escribirte, buscarte... Natalia , primera en responder como casi siempre, encontró la bonita banda sonora del principio, y el propio Dani aporta la del final.

No sé, parece denso, pero si lo lees un par de veces cobra el maravilloso sentido de los anteriores, veras...




Si, ahora cuento los días desde tu último mensaje. Y pienso en escribirte, y mientras lo hago ya te he escrito, y cuando me doy cuenta ya lo he borrado. Y con algún tropiezo, un día, te enviaré alguna palabra, o una letra, solo por caer en la tentación de volver a saber de ti cuando ni tú ni yo queremos saber nada más. O quizás sí, no sé. …en todo caso, aceptar la idea de que podamos volver a encontrarnos con la inesperada brusquedad de quien en algún momento, entre dos actos de una pieza teatral, por ejemplo, deja las palabras a un lado, «ha sido una gran actuación», «sí, pero no es lo mismo sin el acompañamiento musical», y dispuesto a prender un cigarrillo, de entre la multitud una voz como tu voz, una espalda como tu espalda, una tarde como la tarde en la que decidiste marcharte, para fingirnos desconocidos cuando, si te giras sonriendo a cualquier otro, nos cruzamos los ojos. Y ahora qué, ¿amor? ¿Cómo quieres que te siga por esta escala pentatónica si mis pies necesitan más notas? ¿Cómo quieres que vuelva a tus brazos si fuiste tú quien me quiso alejar tanto que un océano nos separa? ¿Ahora? Ahora un telón. Es decir, varios, como tus ojos siempre impares, membranas que se cierran sin aplauso pero con la admiración del público que te observa. Así de público me siento en mi impúdica intimidad. Un telón, decía, como el de Aquiles, única flaqueza esa membrana de piel que buceamos apartando las algas para llegar al tesoro que se esconde en la corriente del río subterráneo. Esa mirada que no nos daremos, esa tregua que nos hizo felices. Nos hizo. Y entonces, como siempre, esa angustia, esa extraña sensación de que no somos protagonistas de nuestras propias vidas, sino que solo somos personajes de teatro, "ha sido una gran actuación", "sí, pero no es lo mismo sin el acompañamiento musical", o quizá ni de teatro. Como si nuestras vidas las escribieran otros. Otros que ni siquiera se conocen, y luego uno de ellos, entre tierno y divertido, tratase de hilvanar los retazos para que… ¿No lo entiendes? Seguiremos encontrándonos en los trazos en el aire que nos dedicamos ésa noche,  una botella de cristal vacía y tres papeles arrugados. Que aun borrándolos, parecen unirnos en un sin parar de historias mal vividas. Rápido y corriendo,  cuando abrimos una puerta,  y tú estás fuera y yo dentro, y tenemos que cambiarnos los papeles en quince minutos donde gritamos tanto y del tal forma que sólo nos escuchamos nosotros. Ahora qué. ¿Me preguntas? Ahora, salgo huyendo de esa relación tóxica, de esa puesta en escena tramposa, de ese léxico envenenado. Ahora, denuncio, sicoanalizo, lamo las heridas. Ahora, caigo en la cuenta de que “daño”, como palabra, no abarca suficiente, se queda corta ante cualquier dramaturgia. Tu amor es olor y el mío yace aparcado en doble fila, mientras espero a ver si pides un taxi, sabiendo que los taxis nunca vuelven. Se hace mi cara  el tobogán de una lágrima caudalosa cuando pienso que ya no escribimos nuestras vidas en horizontal, porque, ¿y si cuando cruces la esquina, te busco y ya no te encuentro, aunque sea en mi imaginación...? Y de repente. Estaba seguro de que esos ojos eran tuyos, de que aquella sonrisa pícara que se transformó en sorpresa cuando tu calida mirada se posó primero en mi cigarro y después en mis labios para terminar en mis ojos, era tuya. Aprovechando lo acelerado del momento, te giraste bruscamente y te apresuraste a doblar la esquina para echar a correr calle arriba y escapar del dos por cuatro del ambiente. Tras un par de compases en silencio, mi cerebro dio la entrada y salí en tu búsqueda tan rápido como corre la tinta del bolígrafo un domingo lluvioso de abril. El canon que manteníamos corriendo calle arriba se desbarató en el momento en el que te alcancé y cogí tu brazo, prendido de tu mirada que rogaba un momento para disculparse en silencio. No iba a dejarte escapar. No. Bueno, al menos no sin que me explicaras el porqué de todo esto. Intentó separar un grano de arena del resto en su mano, entonces entendió la inmensidad de lo pequeño, lloró, sus lágrimas cayeron en su mano apelmazando la arena. Miró al cielo asombrándose de la inmensidad de lo enorme y decidió que no volvería a intentar comprender lo imcomprensible.
  





viernes, 13 de febrero de 2015

 Quiero hacerme noche contigo

amanecernos en el abrazo de nuestras piernas desnudas

que besarnos sea el único idioma en el que nos hablemos

que no te dejes engañar por la escarcha de las dudas



martes, 3 de febrero de 2015

ESCRIBAMOS ALGO JUNTOS VIII

Nueva convocatoria, la octava esta vez, para que escribamos algo juntos ya que vernos cada vez es más complicado. Propuesta muy narrativa en esta ocasión, debe ser por aquello de que estoy con la novela, que no acaba de fluir como quisiera, dicho sea de paso, y se me contagian los modos y las formas. No renuncio a esa situación de encuentros fortuitos, de volver a vernos así sin pretender, de disimularnos entre multitudes, que tanto os gustan, no lo neguéis, que cuando pretendo escribir cualquier otra cosa le dais vuelta y si no basta con revisar los escribamos juntos anteriores, que tan bien nos han quedado, por cierto.
Tengo que explicar cómo va por si algún despistado?
No creo, pero aún así; yo pronpongo unas frases, que sirven de localización más que nada, vosotros construís  a partir de ahí, y entre todos un bonito relato o lo que sea.
Pongamos que os espero hasta el 15 de febrero,un par de semanas, para qué más, por si los chicos están de exámenes y prefieren estudiar a jugar con nosotros, ya ves...
ya sabes, envía, si quieres, tus frases, una imagen, una canción, lo que se te ocurra, al correo del blog

tresquartsderes@gmail.com

aquí las mías



....en todo caso, aceptar la idea de que podamos volver a encontrarnos con la inesperada brusquedad de quien en algún momento, entre dos actos de una pieza teatral, por ejemplo, deja las palabras a un lado, "ha sido una gran actuación", "sí, pero no es lo mismo sin el acompañamiento musical", y dispuesto a prender un cigarrillo, de entre la multitud una voz como tu voz, una espalda como tu espalda, una tarde como la tarde en la que decidiste marcharte, para fingirnos desconocidos cuando, si te giras sonriendo a cualquier otro, nos cruzamos los ojos. Y ahora qué, amor?


Juegas?
 



jueves, 8 de enero de 2015

Hace un par de años le hubiera pedido que se viniera a vivir conmigo. El martes me conformé con pedirle un café, largo, en vaso, como siempre, mientras ella aprovechaba para ir al baño y a mí se me hacía eterna la espera. La vida es eterna en cinco minutos, querida Amanda, me dice a la vuelta colocando las manos, frías de enero, en el vaso para calentarlas. Eso sí, se sienta a mi lado, lo que es un detalle, porque puedo poner la mía en su muslo mientras me cuenta y le cuento y a veces nos miramos, así, como se miran los recuerdos o los cuadros de los museos, sólo un ratito y ya. Está de paso. Por papeleos. Se va a casar con otro. Casarse con otro es lo habitual, sabes? Tiene el día sarcástico. Los dos sabemos que deja los insomnios para llorar. Aunque últimamente la noto más feliz, o al menos algo cercano a eso. Casarse con uno mismo es más de escritores ególatras de medio pelo. Y toca el mío. En la última foto lo llevabas largo. Entre el pelo corto y que dice que con gafas parezco más viejo y el Trinaranjus de limón me hace sentir...así que hablamos de libros y de películas y reímos como si nada y nos miramos como si todo. Está metida en un proyecto colectivo para publicar un libro sobre la relación entre pintura y literatura de finales de siglo XX y tiene que volver justo al día siguiente, vía Londres, para entrevistarse con no sé qué pope de la industria museística y la palabra industria le queda fatal a sus labios. Es una forma de aceptar la derrota, admite. Tú mismo sabes que la Literatura también es un negocio. Incluso los matrimonios, le sugiero. Y no contesta supongo que por no abofetearme en público. Él al menos se ha atrevido a pedírmelo, dice mirando fijamente los posos del café, intentando adivinar...Te casas con él porque yo no te lo pedí? Me caso con él porque le quiero...más que a ti. pero sí, supongo que también es un negocio. Le pedí disculpas que no hacían falta según ella. Seguimos al menos media hora más. La facultad, los viajes que hicimos, los que aún están pendientes, los amigos que hace años. Se nos hizo tarde para cualquier cosa que no fuera volver a nuestras vidas pero aún aceptó llevarme en coche y así poder reprocharme porque sigo sin permiso de conducir, porque parezco un burgués con chófer. Nos despedimos en el portal de mi casa no sin antes haberle preguntado si quería subir. Sí, sí quiero, por eso no voy a subir. Respondió. A veces el tiempo es eso que se nos queda en los labios sin atrevernos a pronunciar, que va formando surcos, que va generando un espacio tal que nos permite hablar sin necesidad de palabras. El beso si fue de los de antes, de los de siempre me escribió esa misma noche desde la casa de su madre. Cada vez que quedo contigo tengo diecisiete años, terminaba su e-mail que ahora mismo releo y borro para no volver a releer.












miércoles, 12 de noviembre de 2014

Todo el viaje con tu sabor aún en mis labios, leyendo de otros; que Bagdad, que un tifón en Indochina, que los resultados deportivos, y tu sabor en mi labios justo en ese momento que paradójicamente consiste en tener los labios cerrados, concentrado en el diario, haciendo como que pronuncias sin pronunciar, buscando la b, la p, la d porque también labios y dientes y lenguas, como en un beso en silencio, como si todavía. Porque tu sabor en mis labios, y tu olor en mi ropa, en las manos que acerco sin necesidad al rostro solo para notar tu olor y hago como que soplo lás páginas, en ese gesto tan antiguo, casi tan antiguo como un beso, como tu sabor en mis labios que ahora quiero recordar de nuevo con los ojos cerrados, con las manos que se tiñen un poco por la tinta del periódico, las manos que antes en tu pelo, en tu cintura, buscando, con tu sabor en mis labios que casi creo que si abro de nuevo los ojos...
pero no.


viernes, 17 de octubre de 2014

LA CHICA DE AYER

Veíamos un capítulo de El pequeño reino de Ben y Holly, sí, últimamente las series que veo son un poco...ya sabes. En el capítulo, Ben y Holly viajan a la Luna y allí dan enormes saltos con facilidad hasta llegar a (hasta dónde saltamos si ya estamos en la Luna, mi amor?) hasta llegar a donde sea. Nicolás, entonces, pregunta por qué esos saltos y si él en la Luna podría saltar así. Mari le dice que es porque no hay gravedad, lo que se me antoja un error, porque soy así de listillo, que no lo va a entender, que la Luna es mágica estaba empezando a decir yo, aunque Nicolás vuelve a preguntar (está en esa fase. Qué tontos nos volvemos cuando crecemos y pensamos que ya no son necesarias las preguntas! Que es una fase. Una fase infantil. En fin) Y Mari le explica, genial, que la gravedad es un abrazo muy fuerte que hace la Tierra para que no salgamos volando y que la Luna no abraza tan fuerte y que por eso Ben y Holly. Eso sí, la Luna tampoco quiere que se vayan del todo, sólo que abraza y te suelta en seguida. No creo que Nicolás lo entendiese pese a los ejemplos prácticos, acompañados de besos, que Mari. Y yo, dándole vueltas, igual la gravedad es menos grave de lo que nos imaginamos si besos y abrazos aún sabiendo que, a veces, es causante de esos trompazos que nos damos en la Tierra por creernos en la Luna.
Llegaba a Moncloa el otro día, el martes me parece, a eso de las tantas porque esta semana reuniones varias y rollos de esos que hacen que este trabajo maravilloso parezca, y allí me encuentro a los chicos de Piso 12 tocando en directo "La chica de ayer". Me quedé hasta que terminaron la canción. La mayoría pasaba frente a ellos sin apenas fijarse o con un mínimo grado de curiosidad salvo un tipo que les escuchaba sentado en el suelo y yo que me quedé como si el abrazo de la Tierra fuera un poco más fuerte del habitual, "...demasiado tarde para comprender..." que en la Luna los saltos no pueden ser temporales por más que yo ya me hubiera ido a los 16 y tú sigas siendo la misma chica de entonces que abraza y suelta y trompazo de nuevo.



jueves, 18 de septiembre de 2014

PRESENTACIÓN DE SIETE AÑOS, UN MARTES Y UN SEPTIEMBRE EN MADRID

Ya iba siendo hora de que llevásemos a Madrid "Siete años..." que aunque muchos ya lo habéis comprado y leído y prestado y perdido igual os apetece compartir un ratito conmigo y con Nuria, la editora, leyendo y hablando sobre el libro o sobre lo que surja. Por eso el próximo martes 30 de septiembre a las 7 de la tarde, sí, está hecho a propósito no le dés más vueltas, presentamos, aunque hablar de presentar ahora, es más bien volver  a vernos o algo así.
Será en el Espacio Leer, ese bonito lugar que la revista Leer ha montado en la calle Argumosa, cerca del Reina, en Lavapiés, fíjate, como punto de encuentro para todos los que todavía creemos que las palabras tienen algo que decir.
También puede ser un punto de encuentro para nosotros que nos leemos en A veces... pero que no nos vemos con la frecuencia con la que nos gustaría.

Espero que nos encontremos por allí

musiquita y enlace con el evento aquí

(oye, que igual se viene Angelito, que hace mucho que no le vemos...)





miércoles, 16 de julio de 2014

PERO CÓMO SE ESCRIBE UNA NOVELA???? (I)

He empezado a escribir una novela. Claro, insistes tanto!!! Debe ser que ya te cansan los relatos cortos (con todo sigo moviendo mi manuscrito a ver si hay suerte de nuevo) Ya sé que escribir una novela es un trabajo de oficina, que necesito regularidad y que no la tengo, que necesito constancia y lo inconstante que soy, pero, he empezado a escribir una novela. Después de todo ya tengo muy estructurado el guión, los personajes los conozco bien, la trama me la sé, el escenario me resulta muy familiar, en fin, sólo tengo que ponerme a escribir porque llevo años tomando notas y contándote y que no me pongo, pues ya está. Tengo previsto que a finales de año pueda ponerme a corregirla o sea que en cinco meses pretendo escribir una novela. Qué quieres, soy un temerario, y eso que no tengo ni idea de escribir una novela. Hay quien me pregunta, pero cómo? No se trata de ponerse a escribir de seguido y si salen más de cien páginas ya es una novela? Pues es verdad, imagino que Dan Brown o alguno de esos imbéciles que a veces te da por leer se pondrán a escribir y lo que salga, si total, la mayoría de los lectores tampoco dan para mucho más, pero qué quieres, soy un escritor de los pedantes, de los incapaces de ponerse a escribri y ya, fíjate que en lugar de ponerme estoy aquí contándote lo que pienso hacer y no hago, y antes he estado buscando canciones chulas para acompañar la entrada y después me tomaré un café o algo o leeré el periódico o me pondré a jugar con Nicolás, así que imagínate en qué va acabar la novela, es que me falta disciplina. Ah, pero qué hace falta disciplina para ponerse a escribir? Yo pensé que eso sale, que tampoco hace falta pensar mucho, s esupone que te pones y...claro, claro, ya, ya.
Total que ahora estoy leyendo muchas cosas,  a Teresa Pamiés, ya sabes, si voy a contar una historia larga qué mejor que cuando estabas con el doctorado, y un poco de Paul Auster y para los diálogos ese del pelo largo que se suicidó, y Neumann y Dylan, Virginia Wolf que tengo algún personaje femenino, un poco de Boom latinoamericano por las formas, Benedetti, Cortázar...y después de leer un montón tendré que leer un poco más y escribir un borrador, romperlo desesperadamente, entrar en alguna especie de vacío creativo que se pase escribiéndote algún poema absurdo, beber alcohol como para quemar toda la baja Sajonia, ponerme a escribir de nuevo y
Bueno, que he empezado a escribir una novela, o la empezaré mañana

ya te cuento


miércoles, 9 de julio de 2014

¿Sabes ese escalofrío
cuando tocas la piel de un melocotón?
Es el mismo que siento cuando te escribo
y releo
y tengo que tachar para que no resulte
que te echo de menos,
que extraño cuando los idiotas eran otros
cuando hacer como que sí
se nos daba mejor que este como que ya no
cuando eras más parecida a la mujer
para la que escribo
que la que lee finalmente
cuando creías que era el hombre con el que soñabas
pese a la evidencia irrefutable del otro lado de la cama
al despertar
Y a base de tachar palabras te he escrito un poema
de los de frases asépticas y dóciles
de los que van perdiendo las vocales
las bocas
las ganas
las consonantes de las cosas que les pasan a los demás
como otra forma de acostumbrarnos



viernes, 4 de julio de 2014


Te recuerdo asomada al puente de piedra, señalando los dibujos que el sol hace en las rocas, gritando, porque el sonido del agua chocaba en los pilares muy fuerte, algo sobre si los peces cambian de color según el caudal, dejándote llevar por el vuelo de una libélula, tan vestido corto y coletas, las bicis tiradas a un lado, nuestras sombras como dos signos de admiración temblando en el agua. Alargué la mano para que mi sombra no se hundiera cuando la tuya desapareciera. "¿Sabes por qué me gusta el agua?" Dijiste. "Porque es el único elemento que no se puede moldear. Porque es libre. Porque se escurre. Porque aunque intentes ponerle barreras se desborda si se le antoja. Porque aunque se evapore luego vuelve, y se filtra, y salpica. No puedes cogerla con las manos. Incluso cuando crees que has atrapado un poco y la bebes, en realidad es ella quien entra dentro de ti. Y a veces te atraganta. Y cuando te atragantas puedes beber un poco más y se te pasa." "Bueno, puedes congelarla." Ya sabes, yo siempre tan pragmático. "El hielo es un estado de ánimo." Sentencias. "Es el agua esperando a que dejes de mirar para volver a escaparse. ¿No te das cuenta de que cuando pones un cubito de hielo en tu bebida y dejas pasar un ratito ya no está?" "Bueno, eso tiene un nombre." "Se llama verano." Dices asintiendo. "Estás completamente loca, lo sabes, verdad?" Y vuelves al río y desvío la mirada a nuestras sombras que siguen alargándose indefinidamente en paralelo y cuando me quiero dar cuenta la tuya ya ha desaparecido y desde el otro lado del puente me gritas: "Vienes o qué?" Y siempre tendré la impresión de que me quedé en el lado equivocado del puente.

-Vale que tengo mala memoria pero, estás seguro de que yo dije todo eso?- Pregunta desde el otro lado de la mesa en donde al final del vaso de tubo un charquito en el que se ha ido convirtiendo el tiempo que ha tardado en contarme de los niños y de ese trabajo que le quita más tiempo del que le gustaría, de su fantástico marido que trabaja por aquí cerca y por eso nos hemos encontrado, esas cosas que pasan en esta ciudad de seis millones de habitantes y distancias que se miden en años.

-Bueno, puede que sea una traducción a mi idioma.- Confieso- Pero más o menos fue así, no?

-No es que sea tu idioma es que es tu mundo.


y ya sabes, es probable que tampoco dijese eso exactamente pero tú me entiendes.









lunes, 9 de junio de 2014

NUESTRAS MANOS

¿Que por qué me empeño en este amor arrojadizo,

amor de piedra y Muro de Berlín,

amor Intifada,

si bajo los adoquines se oculta la playa

del rencor? ¿Amor meteorito

amor granizo, amor de cosechas deshechas,

de Everest inexpugnable, de china en el zapato,

amor de tanto rodado que ya no provoca chispas al frotar

amor de filo cortante

amor Levallois.

Este amor de Geología y losa eterna

amor que se despeña?

¿Que por qué este amor petrificado?

Cariño,

el papel gana a la piedra

y, en verdad,

los dos

son nuestras manos.






viernes, 9 de mayo de 2014

Recuérdame preguntarte
¿qué quieres que haga con este amor telaraña
que me deja la espalda vacía de arañazos?






jueves, 17 de abril de 2014

QUINCE MINUTOS DESPUÉS

Quince minutos después el libro dejaría de ser relevante pero entonces todavía entre sus manos y podía decirle -Qué bien te queda Colette!!!- Aunque, en verdad, me refería a su escote- Pareces una intelectual!!!- Añado recordando que ahora le ha dado por estudiar francés. -Era este o una traducción de Paulo Coelho y no sé qué es peor. -Paulo Coelho siempre es peor- Lo que confirma arqueando las cejas e invitándome, además, a que me siente a su lado, que esperar de a dos siempre es menos en las salas de espera, lugar propicio, paradojas, para desesperar, más aún cuando la otra opción es pasear en círculo como el resto de la familia, o preguntar por novedades laborales y/o sentimentales mientras el doctor se demora, aunque seguro que en breve vuelve porque dijo que no más de quince minutos. Pero estas cosas, ya se sabe, llevan un tiempo siempre aproximado, mientras yo mismo me aproximo y le pongo la mano y un suspiro en el hombro y ella, que no ha dormido en tres días, como tampoco era dormir las noches anteriores en las que la tos y los dolores, las ganas de vomitar, la toma de la medicina, las pesadillas, se deja caer y Colette con ella, que tal vez sea el piso el mejor lugar para Gigi y Gastón.
No es miedo es la impotencia de mirarse a los zapatos como recurso literario, morderse las uñas, hacer como que todo va bien cuando miran los otros. Me gustaría decirle que cuidaré de ella pero no sé si eso conlleva la necesidad de que él, y creo que no lo había pensado hasta ahora, de que él, pero el doctor ha dicho que todo parece ir bien, que el coma es un proceso reversible, que está bajo control. Ella me daba la impresión de que realmente no escuchaba sino de que buscaba un pedazo de su marido en el rostro del suegro que me cuenta, no he podido llegar antes, que en realidad no saben gran cosa, que todo parece estable aunque siga inconsciente mientras finjo cierto alivio, digo algunas palabras vacías de las que se dicen por amabilidad, la busco con la mirada y Colette. Seguro que necesitará de alguien, ella tan despistada para estas cosas, que se ocupe de todo ese papeleo. Alguien que la traiga al hospital y le dé conversación cuando necesite tomar aire o un café. Alguien con quien salir de la rutina en que se convertirán las visitas, las horas frente a la cama hablándole como si pudiera escucharle, contándole del trabajo, de un nuevo peinado que él no podrá ver, de la película que yo insistiré para que no todo sea ese sueño eterno en el que ahora. Y convencerla de que no deje las clases de francés, incluso yo mismo podría matricularme para que no pierda los apuntes los días que realmente no pueda asistir. Podría mudarme a su barrio, en un mes vence mi alquiler, bueno en dos, pero no me importa, así estaría más cerca por si una urgencia, por si necesita alguna cosa a mitad de la noche, o esos imprevistos, se ha acabado el aceite, ya no hay leche, bajar al supermercado y en un minuto prepararle algo de comer que lleva una temporada perdiendo peso por más que le digo. Y me llamará pesado, me dirá que parezco su madre, que necesito buscarme una novia o algo. Y no le diré que estoy enamorado de ella desde el instituto porque ya lo sabe, pero igual si me haré el indignado amenazando con irme y me dirá tonto, sonreirá otra vez, tomaremos la cena viendo la tel...
Justo quince minutos después el doctor. Ha despertado.
















martes, 8 de abril de 2014



Qué sabrá esa flor de cámaras fotográficas

si cada vez que le hablas en voz alta

se ruboriza

y te jode la foto






lunes, 24 de marzo de 2014

-¿Qué vas a hacer con esto?

-Un poema- Respondo, y mira incrédula hacia el montón de recortes de prensa que ella pretendía tirar a la basura como antes hizo con la ropa vieja o con los tickets del Caprabo. Le ha entrado la manía de la limpieza aunque a mí me parezca más simbólico que funcional, y me temo que lo siguiente en ir a la basura vaya a ser yo mismo.

-Estás tirando nuestro pasado al contenedor.

-Estoy reciclando, cariño. Los poemas van al orgánico, no?- Sacando la lengua, consciente de que se la morderé en breve.

-Ponlos en el vidrio, amor, son cristalinos.

-Son plastificados, querido, aunque odie la crítica literaria de cajas de cartón con nombres rimbombantes.

Rimbombante. Me encanta cuando utiliza su español del XIX, ella tan siglo XXI de internet y Coca Cola Zero, ella que no es sino un personaje del realismo mágico en el que creemos vivir, que de vez en cuando pone orden en lo que considera un caos, por la necesidad matemática de sentirse presente y sujeto en esta relación de gerundios y subjuntivos.

Del cajón de abajo saca un plano de Praga, un llavero con el escudo de Racing, la foto que nos hizo su hermana en la que lo único que permanece inmutable es el ábside románico que señala con los ojos llenos del verde de los diecinueve años, en donde se reconoce no más porque una vez tuvo una camiseta como esa.

-T'acordes? Aquella nit et vas enfadar amb mi.

-Y sigo enfadada, ¿cómo lo haces?

-Em vaig casar amb tu.

-Es algo que no te voy a perdonar nunca.- Dice mirando a la fotografía, y tengo la impresión de que le habla a ella más que a mí. De que se habla a ella. De que ha dudado si tirar también la foto al lugar en donde los ábsides románicos pasan a formar parte de la Historia que les cuento a mis alumnos, a los que también les hablo de ti, a quienes les digo que llegará un día en el que se encontrarán frente a un ábside románico y sentiran la insoportable necesidad de golpear las piedras como para notar que realmente, que están vivas, que mil años después sonríes agarrándola de la cintura para que su hermana dispare la foto y disparar es el peor verbo para fijar en el pasado estos que ya no somos, que se disparan cuando aparecen de entre la ropa de los cajones de abajo, la que ya nunca te pones, la que ya no te vale, la que acaba en la basura con los poemas que ya no te escribo.

-¿Por qué nos hacemos fotos?- Me pregunta como si supiera la respuesta, como si hubiera una respuesta.

-No lo sé. Supongo que por darnos el gusto de romperlas y  creernos que rompemos los recuerdos.

No le convence así que guarda de nuevo la foto en el cajón, y coloca encima el plano de Praga, el llavero de Racing, los recortes de prensa, la ropa vieja, todas esas cosas que vamos almacenando para evitar que aparezcan, de pronto, las viejas fotografías no vaya a ser...

-¿Te acuerdas de por qué me enfadé contigo?

-Te dije: Te quiero.

Me encanta cuando sonríe así.











lunes, 17 de marzo de 2014

DIME CUÁNTOS BESOS TE FALTAN Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Justo ahora que me estaba acostumbrado a tus martes, especialmente a esa parte del martes que es mar, y que ya sin salvavidas y ni tan siquiera vida que salvar, era capaz de entrar en la treintena como quien entra en un autobús, o preguntar la hora o pedir un café sin que por ello se desprendieran las hojas de un cuaderno como si de un otoño antojadizo. Justo ahora que me era posible escribir un nombre en lugar de tu nombre, y acababa de pintar las paredes porque no fueran las paredes en donde se acomoda el silencio del armario sin tu ropa. Justo que ahora los amigos ya no preguntaban por ti, ni se sentían en la necesidad de palmearme la espalda creyendo que así se me iban a caer todos estos años o las ganas o los versos como sí se me va cayendo el pelo. Justo ahora, digo,


Estamos preparando una visita al Reina Sofía para los de 4º, los que tienen Dibujo de optativa, y queremos enseñarles Arte Contemporáneo, más que nada porque a nosotros nos gusta. Ayer me pasé la mañana en el Reina preparando un posible itinerario y al entrar en la sala de Juan Gris, adivina! Madamme Josset! Y ese pequeño infarto que llamas tiempo. Me acompañaba la de dibujo y le expliqué que en el Van Gogh había una reproducción, demasiado vidriosa para mi gusto, a la derecha de la mesa que era nuestra mesa. Que nos pasamos los cinco años de carrera. Que la primera vez que te dije te quiero. Que me regalaste una cadena de plata. Dijo que sonaba a canción de Sabina cuando le conté de tu novio de ahora.
El lunes que viene les llevo al museo.
Ya te cuento.