jueves, 13 de enero de 2011

PARA TI

Buscando las llaves encuentra, en el bolsillo del abrigo, el beso que no le dió cuando se marchó. Y lo desdobla despacito y lo sopla y lo riega durante dos días y medio y le peina las crines antes de meterlo en un sobre en el que escribe únicamente, porque no sabe su nueva dirección, para tí, con la ingenua esperanza de que esas cosas del azar. El lunes siguiente recibe la carta devuelta con un sello que dice destinatario incompleto, con lo que reenvía, de nuevo, la carta adjuntando una aclaración, para el servicio de correos, en la que explica que, posiblemente, si el destinatario está incompleto sea porque le falta el beso que envía y que, por favor, se den prisa en hacérselo llegar. A las dos horas la policía le detiene por sedicioso, o por tarado que para el caso es lo mismo, mientras alguien recibe en Malvín una carta, por aquello de esas cosas del azar, con un beso adentro que desdobla despacito y lo sopla para colocarlo entre las páginas de un libro de Oliverio Girondo que unas veces peina y otras riega.