jueves, 21 de enero de 2010

HAY ALGÚN DOCTOR EN LA SALA????

Todo el proceso que me ha llevado hasta hoy mismo en que defiendo mi tesis en la Universidad Complutense me da para, al menos, un par de entradas porque, aunque la elaboración de una tesis es un esfuerzo que requiere de mucho tiempo, también es cierto que la mía ha contado con algunos imprevistos bien curiosos. Realmente yo no quería hacer una tesis, ni si quiera el doctorado. Acabé la carrera un septiembre de estos y tomando un café con Alberto nos dimos cuenta de que no teníamos ni idea de qué hacer con nuestras vidas post universitarias. Yo quería salir de España y Eva, en primer año de doctorado, había disfrutado de una beca en México, ergo la solución era lógica: matricularme en algún curso de doctorado y marcharme con una beca a Uruguay pues el paisito siempre fue una referencia fundamental para nosotros. Solicité una beca cuya condición era matricularse en todos los cursos de doctorado (curso aquí es sinónimo de asignaturas centradas en la investigación de temas concretos por un periodo lectivo de un curso académico) Ok, me matriculé en ocho cursos, y como era previsible No me concedieron la beca. Eso sí, aprobé los ocho cursos.


El doctorado pre Bolonia consistía en dos cursos académicos; uno teórico, el de las ocho aisgnaturas, y un segundo en el que preparar un trabajo de investigación, que ya puestos también cursé, y también aprobé. Hasta aquí un par de años post carrera universitaria y sin beca para Uruguay.


Muy poco tiempo después el mal momento que me supuso la muerte de mi madre le llevó a Mari a sugerirme, como terapia, la posibilidad de realizar una tesis y me puse con ella, con el objetivo añadido de convertirme en doctor antes que Eva, que ya llevaba su trabajo muy avanzado. De hecho me propuse concluirla en un año, no más. Y al año ya tenía un tocho escrito y supervisado por mi director de tesis: Carlos Caravantes. Trabajo que, por otra parte no tenía nada que ver con Uruguay.


Normalmente las tesis tiene tres variantes, una actualización de trabajos anteriores en la que tu aportación es revisar el estado de la cuestión, la aplicación de trabajos anteriores a un campo novedoso, y tu aportación consiste en abrir posibilidades a los trabajos de otros, o bien inventarte algo completamente nuevo y pretender colarlo a la comunidad científica; esta fue mi opción. Consciente de que en la teoría antropológica, no he dicho que mi tesis se engloba en la Antropología, no es mi fuerte decidí inventarme mi propio concepto teórico,mi propio modelo de análisis y mis propias conclusiones para evitar paralelismos, ya lo sé, parece demasiado complicado pero me llevó un año.


Debo aclarar que el proceso para presentar una tesis también es complejo. Un par de tipos ajenos a la investigación leen y valoran el trabajo y si su informe es positivo lo defiendes ante un tribunal y ya eres doctor y mira tú qué bien. Los lectores pronunciaron diversidad de opiniones, a saber, un informe positivo y otro negativo, éste último producto, me temo, del nada disimulado lenguaje marxista de mi tesis 8aún hay a quienes les resulta incómodo), de la arriesgada redacción, soy incapaz de escribir como se supone que deben escribirse los textos científicos, de la animadversión que mi director de tesis provoca en la mayoría de sus compañeros de departamento (ojo, este es un dato importantísimo) de, seguro, la precipitación por ganar a Eva... el caso es que tiraron mi tesis coincidiendo con que a Carlos Caravantes le diagnosticaron un cáncer y yo empecé a dar clases y Eva se marchó a Sevilla y le perdí la pista, en fin, la tesis pasó a un segundo plano.

Aun así, dirigido esta vez por Jesús Adánez, corregí algunos aspectos formales de la tesis, (es decir le dí un toque más científico y menos literario) profundicé aún más en el lenguaje marxista (si no quieres caldo...) reivindiqué mi concepto novedoso con mayor voluntad, con mejores argumentos, no sé, Adánez es más metódico que Caravantes, y que yo mismo, y era lógico que el resultado fuese más acorde con los parámetros obsoletos de la Academía. Me llevó algunos años más en que presentaba borradores que Adánez consideraba insuficientes, en que le decía a todo el mundo que ya estaba a punto de acabar y siempre había algo más que hacer, hasta que, cuando Adánez entendió que mi tesis ya parecía una tesis, la volvimos a presentar, la leyeron otros lectores, esta vez Caravantes fue uno de ellos, el de el informe negativo, que en realidad es ella, también, dieron su visto bueno y en este preciso momento estoy ante el tribunal que valorará si puedo responder a la pregunta del título, aunque normalmente la pregunta se refiere a otro tipo de doctor pero igual mañana te cuento cómo fue todo.

Ahora una de musiquita que ha quedado un poco largo. ¿te acuerdas de esto?


3 comentarios:

Anónimo dijo...

espero que te aprueben la tesis besos para nicolas la tia y para ti

anabel

Eduardo dijo...

Me arriesgo a darte la enhorabuena por conseguir el insigne título de doctor (a otros engañarás con eso, que yo ya sé de qué va todo esto)y además por conseguir una excelente notaza. Esto sí que ha sido un parto. Espero que el mundo científico se dé cuenta pronto de la necesidad de convertir tu teoría en algo universal... con sus retoques pertinentes, claro.

J. Oliva dijo...

Aprobada está Anabel, gracias.

Señor doctor, gracias por esa felicitación, no pretendía engañar realmente he pasado por un parto, con final feliz, al menos.