miércoles, 29 de agosto de 2012

MEMORIA

Hasta cuándo podemos retroceder en nuestra memoria??? Puedo recordarme con 7 años en diferentes circunstancias, cuando tenía seis me operaron de apendicitis y también lo recuerdo muy bien, supongo que por lo excepcional del momento, pero más atrás nada. Las cosas que sé de mi primera infancia son recuerdos de otros que me han contado, puede que incluso tenga alguna imagen fruto de esas historias contadas y de mi propia imaginación. Qué curioso, no?
Nicolás tiene dos años y medio y ha pasado unos días fantásticos en el pueblito, claro con una montaña gigante, una casa bonita, un río que salpica (ya ves cómo define el mundo que le rodea, nos ha salido poeta) no podía ser de otra forma, sin embargo no lo recordará por sí mismo más allá de fotos como esta y de lo que nosotros le contemos,


 a lo sumo cierta sensación de infancia feliz y sana, un poso que queda, lo sé, pero no deja de ser un tanto trista. Mari tiene una foto en la que con más o menso al edad que tiene ahora Nicolás aparece vestida de cow boy, no sabemos dónde ni por qué, sus padres tampoco recuerdan como tal vez a nosotros también se nos vaya a olvidar... bueno no creo.

para nosotros también ser padres nos supone un montón de información que gestionar, y difícil de olvidar, más aún cuando es ese chiquitín quien nos está haciendo aprender a nosotros auqnue parezca lo contrario.

No es de extrañar nuestras lagunas, los humanos tenemos una memoria a corto plazo. Somos capaces de aprender rutinas, un itinerario, una canción, el nombre del autor de no sé qué novela, que irán poco a poco olvidándose en función de las repeticiones que de ello hagamos, no sé si la inmensa cantidad de información que está recibiendo Nicolás en estos primeros momentos de su vida es lo que provoca este olvido que se producirá, no sé, pero no deja de ser frustrante, no crees?


recuerdas Memento??? esa peli sobre un tipo que no era capaz de recordar nada y tenía que apuntarse todo para ir descubriendo quién era?

No es una mala idea.

debe ser que por eso escribo.


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